Deportes
10 de octubre de 2025De estar en coma hace menos de un año a correr la Maratón de Viña del Mar: “Me siento un súperhumano pensando en todo lo que pasé”
“Mi nombre es Francisco Ruiz-Tagle Silva, soy ingeniero civil eléctrico. El 18 de noviembre de 2024 salí a andar en bici. Fui al Cerro San Cristóbal con una amiga, almorzamos y la fui a dejar a su casa. Y cuando iba solo de regreso a mi casa, me atropelló un furgón en la esquina de Padre Hurtado con El Alamein en Las Condes.
Tuve un TEC grave. Estuve en coma inducido por diez días. La verdad, es que de ese día no me acuerdo de nada, tuve amnesia postraumática. Las cosas que me acuerdo del día del atropello, son las que pasaron antes del accidente.
Mi memoria vuelve en la segunda semana de enero, desde ahí en adelante me acuerdo. De la operación nada. Y no hay forma de que me pueda acordar. Literalmente lo borré de mi cerebro. Sé lo que viví por los testimonios de mi familia y de mis amigos.
Las cámaras de esa esquina estaban malas en el momento que me atropellaron. Fue una de las razones por las que no demandamos, porque el daño ya estaba hecho.
Una larga rehabilitación
Estuve 65 días hospitalizado, mucho tiempo, y tuve muchas terapias. Pero ya cuando pasó a ser tratamiento ambulatorio, me acuerdo de gran parte. La verdad es que pasé por un periodo intenso de rehabilitación: tenía kinesiología, neurokinesiología, terapia ocupacional y fonoaudiología.
En abril tuve la suerte de irme a Barcelona, a Guttmann, que es un centro de rehabilitación donde mejoré en muchos sentidos. Ahí tuve las terapias que ya mencioné y pasé a la siguiente etapa: empecé a ver neuropsicólogos, que aún mantengo. Es muy importante, porque en la parte médica ya estoy bien, pero tengo que seguir trabajando la parte cognitiva. Actualmente estoy con licencia media jornada, y la quiero conversar con mi neuropsicólogo para no tener que tomar una de nuevo.
En la parte fonética aún tengo disartria, o sea que me cuesta decir consonantes. Y se me nota mucho más cuando hablo rápido, lo que naturalmente hago. Pero eventualmente se va a ir pasando porque el accidente fue hace poco. En la parte kinesiológica evolucioné muy rápido. En diciembre aprendí a caminar de nuevo. Y casi diez meses después corrí una maratón. Es casi surreal.
Al principio, en Febrero, me costaba mucho correr. Algo como 5k requería mucho esfuerzo y me dejaba muy cansado. Por eso me sentía preocupado, pensaba que me iba a demorar más en poder correr largas distancias.
En abril, poco antes de que se cumplieran 6 meses del accidente, fue la primera vez que corrí 21k por gusto. Fue ahí cuando no solo me lo propuse, sino que me sentí obligado a correr 42 kilómetros este año.
Algo que creo que es importante mencionar: tenía configurada una opción en mi Garmin de prevención de accidentes, y una señora que iba atrás mío le avisó a mi mamá lo que pasó cuando me atropellaron. De hecho, Garmin se contactó conmigo y fueron una gran motivación para correr esta maratón.
Francisco Ruiz Tagle: “Me siento muy orgulloso por lo que hice”
Antes había corrido la Maratón de Santiago. Estaba inscrito para este año, pero no había entrenado nada. Esta última maratón en Viña la corrí mucho más lento, lógicamente.

Me siento muy orgulloso por lo que hice. Me siento un superhumano pensando en todo lo que pasé, que fue hace muy poco. Mi familia está súper orgullosa, hasta en mi pega lo están. Nadie lo puede creer. Ya para una persona sin historial es difícil correr tanto, para una persona con mi historial es incluso más complicado.
Nunca fue opción no terminar la carrera en Viña. Si me cansaba iría más lento, pero nunca se me pasó por la cabeza rendirme. No había llegado tan lejos en mi entrenamiento como para quedarme sin cruzar la meta.
Haber llegado a correr la maratón supera las expectativas de cualquier médico, terapeuta, de todos. Correr esta maratón fue la meta más complicada de mi vida”.
















