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29 de agosto de 2025

Patricio Briones, la leyenda del básquetbol nacional que postulará como diputado por el PDG: “Yo soy un cabro del barrio, me eduqué con deporte”

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El pasado lunes 18 de agosto, el Servicio Electoral (Servel) concluyó el proceso para la inscribir a los candidatos que buscarán un escaño en el Congreso en noviembre de este año. Como es la tónica en las últimas elecciones parlamentarias, los partidos apostaron por diversas figuras relacionadas al deporte, como Carlos Chandía, Jorge Garcés y Vicente Almonacid. Una de ellas es Patricio Briones, exseleccionado nacional y considerado el mejor basquetbolista chileno de toda la historia, que postulará a la Cámara de Diputados por el distrito 20 como candidato del Partido de la Gente.

En 1995, Briones participó en varios torneos en Estados Unidos como jugador de la Universidad de Dade, en el estado de Florida, y llegó a ser parte de la etapa preparativa del Draft de la NBA, lo que se conoce como el Combine en tiempos modernos. “Por mis condiciones en ese momento, le llamé la atención a los scouts, los veedores”. Y así, tuvo conversaciones con distintos equipos, como los Miami Heat y Los Ángeles Lakers, que le dijeron que tenía posibilidades de llegar a la liga y que siguiera entrenando. “Tuve conversaciones con el papá de Eddie Jones (jugador que disputó 14 temporadas en la NBA)”.

El pívot de 2,12 cuenta que llegó al último proceso, en donde seleccionarían a 7 jugadores prospectos para la tómbola, pero por temas financieros, y por el término de año académico, tuvo que volver a Chile. “Volví y feliz por la experiencia, porque estuve a un paso de ser jugador drafteado”

Briones tuvo una destacada carrera en el básquetbol nacional e internacional, donde consiguió nueve trofeos -la mayoría con Universidad de Concepción, su club de toda la vida-, entre los que se destaca el obtenido con Atenas de Córdoba en Argentina. También, vistió la camiseta de la selección en ocho sudamericanos desde 1997 hasta 2010. A su vez, fue parte del combinado nacional senior y representó a Chile en un panamericano +45 y en un mundial +40.

Agencia UNO

Las motivaciones de Patricio Briones para buscar un asiento en la Cámara Baja

Hoy, el exbasquetbolista emprende una nueva aventura en la política. En conversación con The Clinic, Patricio Briones se refiere a sus motivaciones para buscar un asiento en la Cámara Baja, su relación con el candidato presidencial Franco Parisi y las razones para ser candidato por el PDG.

¿De dónde nace esta motivación para entrar en política?

–Vengo de una familia que tuvo mucha influencia desde el punto de vista social. Cuando vivía junto a mis padres en Santiago, mi madre fue dirigenta social y presidenta de la junta de vecinos. Fui testigo en primera persona de muchas vivencias y situaciones por intermedio de mi madre, y las problemáticas que teníamos en el barrio donde residíamos. En ese sentido, ver como mi madre con su tiempo ayudaba a los demás, me quedó por siempre en la retina; que parte de la formación de una persona debe tener un poquito de desapego a la individualidad y tratar ser un agente de cambio positivo para quienes rodean y comparten el mismo entorno. 

Con el tiempo y en mi papel como deportista, todo apuntó a tratar de ser “un ejemplo indemne” y prácticamente pristino de ser humano. Por ende, dentro las posibilidades que tenía, siempre mostrarme como un ejemplo, tratando de ser un elemento útil y estar ofreciendo ayuda, desde el punto de vista del voluntarismo. Y así, hasta que el fin de mis tiempos como jugador activo y en mi rol como entrenador -y profesor- trabajando con chiquillos en escuelas deportivas y proyectos de formación, me nació esta tendencia a tratar de darles mejores oportunidades a los que hoy se estaban jugando una opción de ganarle al sistema. Y que tengan una mejor oportunidad de éxito personal basado en el esfuerzo, en el trabajo y la recurrencia. Pero también con elementos que no tienen ningún costo: la experiencia, conocimiento de cómo funcionan las cosas y guiarlos más allá de lo que traen de sus casas. 

Tuve una pequeña aventura como candidato a concejal, donde aprendí mucho sobre cómo funcionan los partidos políticos tradicionales. Me generó mucha reticencia quizás volver a vivir este tipo de procesos. Pero fue en una época donde conocí a Franco Parisi como persona, no tenía nada que ver en la política como lo vemos hoy. Y después historia conocida que se lanzó como candidato presidencial en primera ocasión, donde en un encuentro muy informal, él me había ofrecido ser parte de ese eventual Gobierno. Yo le fui súper sincero y le dije que no estaba preparado, que no tenía las competencias en esa época ni la madurez emocional y visión de futuro que tiene que tener alguien que, en este caso, pueda llegar a ser ministro. Siempre le tuve buen afín como persona. Y ahora como posible político de estirpe, a lo cual me sumé a ese ideario. Compatibilizamos la forma de ver Chile, que los últimos años necesita ciertos retoques, como un main cover, una manito de gato. 

En últimos años, desde el año 2018-2019, cuando di un paso al costado con el deporte competitivo, lo mío ha sido justamente el trabajo desinteresado; tengo escuelas deportivas que prácticamente se sustentan por sí solas, pero sin ningún tipo de lucros. Le damos la oportunidad que aprendan de este deporte y que se motiven de actividades mucho más desarrolladas. 

El año pasado, recibí una llamada por allá por octubre, para participar de este proceso. En enero me llamó el Consejo Regional del Partido de la Gente, partido al que pertenezco hace un buen tiempo, en donde me hicieron las consultas necesarias a las cuales yo accedí y empecé a quemar ciertas etapas: entrevistas personales y con la comisión. Antes de julio tuve la oportunidad de tener una charla con el presidente del PDG regional. Presenté todas mis credenciales con las cuales quedo ratificado como precandidato, a la espera del examen psicológico y el examen de drogas. El día 18 de este mes me ratificaron, con los nervios de punta, pero contento. 

Su relación con Franco Parisi y el vínculo con el PDG

¿Habló con Franco Parisi?

–La comunicación con Franco quizás se sale un poco de los límites de una relación partidistas o de visión de futuro para ver la posibilidad de un cargo. No, viene de mucho antes. Hay una amistad sustentada por parte de una de mis hermanas que tiene amistades con la familia de Franco. Ahí tuve la oportunidad de conocerlo en ese entonces. Hace más de 10 años, cuando se vertió esta posibilidad de que fuera candidato presidencial, participé en su campaña justamente integrando un eje desde el punto de vista del deporte como una alternativa viable para generar cambios importantes en la juventud. Ojo, eso fue en ese entonces, en la manera en la que me desenvolvía con el entorno. 

Hoy mi perfil está alineado con la actividad sana, la salud y obviamente el deporte por agregado. Pero lo mio tiene un aspecto desde lo social, comunal, provincial y regional. Y por qué no, regional y nacional. El deporte me hizo ser una persona relativamente conocida en el medio, no solamente en el básquetbol, sino que en el deporte competitivo por haber sido seleccionado chileno. También me conocen en muchos países del orbe. Entonces, no dejaba de ser un “elemento integrador interesante”, por la llegada que podría tener y por las herramientas sociales que manejo. Yo soy un cabro del barrio, me eduqué con deporte. El deporte me generó muchas oportunidades. Y el mensaje es ese. Franco hizo una lectura muy inteligente, porque yo no estuve solo en este proceso de ser candidatos. 

¿Por qué el PDG? En su aventura pasada estuvo con la UDI

–Sí, participé junto a la UDI. Hubo un tiempo en que me sentía muy identificado con ese sector. La gente que me rodeaba era muy buena, tengo muchas amistades todavía ahí. Pero resulta que ciertos principios, a la hora de la práctica, por más allá que los lineamientos son ser populares y estar con la gente, cuando tuve esa campaña esa pequeña campaña política en el interior de la Quinta Región, surgieron cosas que no se acomodaron mucho a mis ideales como persona. Entonces el desapego a los lineamientos de un partido con los que tengo yo como persona y la afinidad que hay que tener para llegar más lejos y tener un efecto positivo en tu impacto para convocar a más personas, como que chocábamos. La campaña que quería realizar para llegar a ser concejal, que era estar con la gente, hacer actividades en lugares abiertos y convocar a los jóvenes que era mi carta segura, la del deporte, decían “no es que de Santiago decían que tenemos que hacer esto”. Estaba todo pauteado. Y cuando está todo pauteado te choca. Cuando quieres ser un servidor público, tienes que poner a prueba esa área de tu vida para que la gente conozca que realmente tu intención es tener un impacto palpable. Pero cuando vienen las cosas hechas a 500 kilómetros, prácticamente opaca lo que pasa en un lugar fuera de ese centro. 

¿Y el PDG le permite esa cercanía?

–El PDG tiene un lineamiento muy doméstico y criollo. Yo soy de Chiguayante, una comuna muy pujante en la Octava Región. Bordeamos un río, estamos flanqueados por cerros, hay bosques, hay mar, un poco más arriba tienes el campo. Lo que yo veo en Chiguayante puede tener un efecto diferenciador si el PDG me dice “no, es que tenemos que regirnos por lo que dice Santiago”. Pero Chiguayante no es Santiago y Santiago no es Chiguayante. Las realidades acá son diametralmente distintas en conectividad. 

Acá el PDG me permite tener mi propio análisis, mis balances locales. Tratar que el ideario esté basado en cosas palpables y tengan una resolución relativamente fácil. El lineamiento del PDG es estar con la gente en la calle, es por eso. Las libertad de hacer y de decir, siempre que no atente con las libertades personales, el orden y el tino de tocar ciertos temas, a mí el PDG no me dice “no puedes hacer esto o esto otro”. El PDG me da una libertad de elegir que no lo sentí en otras partes.