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14 de mayo de 2025

Del rigor italiano al “jogo bonito”: el viaje táctico de Carlo Ancelotti, el entrenador que lo ganó todo con el Real Madrid que ahora buscará revivir a Brasil

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En 1997, Carlo Ancelotti, aún un joven entrenador del Parma, tomó una decisión que, con el tiempo, reconocería como uno de los mayores errores de su carrera. Le ofrecieron fichar a Roberto Baggio, el jugador más talentoso de su generación. Ancelotti dijo que no.

“No encaja en mi esquema”, fue su respuesta entonces. El sistema era un 4-4-2 heredado del Milan de Sacchi, y en él no había lugar para un enganche. Años después, Ancelotti no tuvo problemas en admitir lo que había pasado. “Me equivoqué. No fiché a Baggio porque no se ajustaba a mi sistema. Hoy pienso distinto: si tienes a un gran jugador, debes adaptarte tú a él, no al revés”, confesó a The Times hace exactos 12 meses en la previa de la última final de Champions ganada por Carletto en lo que supone la décimo quinta “orejona” para el Real Madrid, club que anunció su salida esta semana.

Esa frase, que parece una simple confesión, es en realidad el primer peldaño de un viaje que lo llevaría —décadas más tarde— a convertirse en el primer entrenador extranjero en dirigir a Brasil desde 1965. Un entrenador moldeado en la disciplina, que terminó rendido ante la creatividad.

Sacchi y el molde

Para entender esa transformación, hay que mirar hacia atrás. Ancelotti fue el mediocampista central del Milan de Arrigo Sacchi, un equipo contracultural en aquella época de Italia donde primaba el 5-3-2 del “cerrojo italiano” o catenaccio como fue popularmente conocida esta filosofía defensiva, para dar pase a un 4-4-2 donde la idea de “defender atacando” derivó en un Scudetto, una Supercopa de Italia, dos Copas de Europa, dos Supercopas de Europa y dos Intercontinentales.

Zidane y el punto de ruptura

Tras el mencionado paso de Ancelotti por el Parma, la epifanía definitiva llegó en la Juventus. Allí, el DT tuvo que dirigir a Zinedine Zidane, un jugador que era, en sí mismo, una contradicción táctica. Un futbolista que pedía libertad, no manuales. Zidane lo cambió todo, porque puse al equipo alrededor de él, le hizo un traje a medida para Zizou. “Cambié mi estilo de fútbol, se lo debo todo a él”, dijo Ancelotti en una entrevista con Corriere Dello Sport por el año 2019.

El técnico empezó a desarmar su obsesión por los esquemas cerrados. Dejó atrás el 4-4-2 como dogma. Aceptó que cada equipo debía ser distinto porque cada jugador lo era.

El Milan, laboratorio del equilibrio

En el Milan de los 2000, Ancelotti llevó esa nueva visión a la práctica. Construyó un mediocampo inolvidable con Pirlo, Seedorf, Gattuso y Kaká. Fue ahí donde decidió ubicar a Andrea Pirlo -el campeón del mundo con Italia en 2006- como ‘regista’, un organizador desde atrás, alejándolo del clásico número 10.

En el año 2020, mientras dirigía al Everton de Inglaterra, Carletto confesó en una entrevista a la plataforma Copa90 lo siguiente: ‘Creo que el jugador al que le cambié la posición y al que más le impactó fue a Pirlo. Él era el número 10, y lo puse como centrocampista de contención, y alguien me dijo que estaba loco, pero el jugador creyó que le venía bien jugar ahí. Entonces empezó a jugar allí y fue el mejor centrocampista de contención que jamás haya visto”.

Ese Milan fue campeón de Europa, no por seguir un sistema rígido, sino por hacer que cada jugador brillara en lo suyo. El entrenador no impuso: interpretó.

Andrea Pirlo en la Juventus, uno de los regalones de Ancelotti.

Su segundo paso por el Madrid: el mejor ejemplo “contemporáneo”

En lo que parecía una “inofensiva” conferencia de prensa en la previa de una anecdótica victoria por dos goles a cero ante el UD Las Palmas el 2023, Ancelotti deslizó la columna vertebral de su filosofía. En aquella oportunidad, afirmó: “Creo que los entrenadores de la vieja escuela como yo preferimos no dar demasiada información y dar libertad a la creatividad. Doy instrucciones sin el balón. Depende de la creatividad del jugador”.

Y, como si fuera un acto premonitorio, estableció las primeras luces de lo que será su estadía en Brasil: “si Vinícius o Rodrygo se sienten creativos con el balón, no les voy a decir qué hacer. Es una interpretación de cómo jugar con el balón y no quiero quitarle creatividad a nadie”, agregó.

En Brasil, Ancelotti dirigirá a Vinicius, a quien también tuvo en el Real Madrid.

La nueva era: dirigir al pentacampeón

Las expectativas son altas. Rivaldo, campeón del mundo en el 2002, aseguró que Ancelotti puede combinar lo mejor del fútbol europeo con el fútbol brasileño, y que, con un equipo fuerte y equilibrado, puede llevar a Brasil al “tan soñado hexacampeonato”.

El debut de Carletto con la “canarinha” será el próximo 5 de junio en el Estadio Monumental Isidro Romero Carb de Guayaquil en el partido válido por la décimo quinta fecha de las Eliminatorias Sudamericanas, donde Brasil marcha en la cuarta posición con 21 puntos.