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1 de julio de 2025

De contratos XXL a la venta de juveniles: los malabares financieros de la Premier League para cumplir con el Fair Play financiero

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El Fair Play Financiero ha sido un constante dolor de cabeza para los clubes europeos, especialmente en la Premier League. Originalmente, su objetivo era mantener la competitividad de las ligas y al mismo tiempo evitar que clubes contraigan deudas incapaces de asumir, lo que recientemente ha provocado, pendiente de apelación, el descenso administrativo del histórico equipo francés Olympique de Lyon.

En Inglaterra, la ingeniería financiera de los clubes de la Premier ha evitado descalabros del tamaño del sufrido por el equipo francés, pero sí algunos clubes han sido sancionados con puntos por infracciones al juego limpio financiero.

En 2023, Nottingham Forest y Everton fueron sancionados con 4 y 6 puntos respectivamente por su incapacidad de cumplir con las reglas económicas de la Premier.

Otros equipos han hecho verdaderos malabares financieros para cuadrar las cuentas. Entre ellos, el Aston Villa ha hecho curiosos intercambios con diversos equipos. Claro ejemplo de lo anterior fue el traspaso de Douglas Luiz a la Juventus a inicios de la temporada 2024-25.

El brasileño era una de las estrellas de Villa Park pero, debido a la compleja situación financiera del equipo dirigido por el español Unai Emery, tuvo que ser vendido lo antes posible para evitar incumplir las reglas financieras. Una venta por 42 millones de libras a la Juventus fue como agua en el desierto para los villanos, quienes por contraparte desembolsaron más de 18 millones de la misma divisa en dos jugadores de la Vecchia Signora, Enzo Barrenechea y Samuel Iling-Junior.

El detalle es que ninguno de los dos ha sido parte de los planes de Emery y han sido enviados a préstamo en la última temporada. ¿La razón de estos traspasos? El intercambio de jugadores entre ingleses e italianos permitió a ambos equipos cuadrar sus cuentas, ya que los ingresos pueden ser sumados inmediatamente a los libros contables mientras que las compras pueden ser divididas en varios cursos financieros, lo que se resume en el concepto económico de amortización.

Este concepto es mejor entendido con un ejemplo práctico. Si un club desembolsó 50 millones de libras en un futbolista y le hace un contrato por cinco años, el costo de este fichaje puede ser dividido por la cantidad de años, en otras palabras, cada año de contrato supondría 10 millones de pérdida por año.

Esta es la principal razón por la cual equipos como el Chelsea hacían contratos por periodos tan largos como ocho años, para de esta forma disminuir la pérdida anual que suponen fichajes de gran envergadura como los de Enzo Fernández y Moisés Caicedo.

Otro ejemplo aún más claro de estos malabares contables hechos por los clubes de la liga más adinerada del mundo fueron los traspasos de Elliot Anderson y Odysseas Vlachodimos. 

El primero era una de las promesas juveniles más importantes del Newcastle mientras que el segundo apenas jugaba y ya se había convertido en el tercer portero del Nottingham Forest. Ambos tomaron direcciones opuestas con Anderson convirtiéndose en pieza clave de Nuno Espirito Santo en la tremenda campaña del Forest, mientras que Vlachodimos jugó apenas 45 minutos por la Carabao Cup con la camiseta del Newcastle.

¿El costo? 22,8 millones de libras por un arquero que a primera vista no vale ni de cerca ese precio, aunque si se toma en cuenta la situación financiera de ambos equipos hace mucho más sentido, al menos a nivel económico.

El intercambio entre estos equipos supuso un ingreso que se podía incluir en los libros contables de forma inmediata para aliviar las preocupaciones por el Fair Play financiero, mientras que el gasto es dividido en varias temporadas.

Estos malabares financieros generan ciertas dudas a primera vista considerando el gigantesco potencial económico de la Premier League. De acuerdo a información recopilada por The Athletic la temporada 23-24 supuso la primera vez que los equipos de la Premier superaron los mil millones de libras en beneficios por ventas de jugadores. Todo ese dinero parece no ser suficiente para sanear las finanzas de los clubes. Y es aquí donde se presenta otro fenómeno que sirve a los clubes para cumplir con las reglas del Fair Play financiero, los canteranos.

Al no suponer ningún gasto en fichaje y tener sueldos bastante modestos comparados con otros jugadores, los juveniles tienen un costo casi nulo, lo que en términos financieros significa que la venta de ellos supondría “solo ganancia”.

El Fair Play Financiero data de hace más de 12 años. En febrero de 2013 los equipos de la máxima división inglesa acordaron un “sistema de regulaciones financieras expandidas”. Un sistema que hasta el día de hoy se mantiene más o menos intacto: un máximo de 105 millones de libras en pérdidas sobre un periodo de 3 años.

Antes de la reducción de impuestos sobre los libros contables, sólo un equipo había superado ese límite antes de la temporada 2019-20, pero desde entonces 26 clubes han sobrepasado esa cifra. Gran parte de los gastos se concentran en los sueldos de los futbolistas, por ejemplo, en la temporada 2022-23 los clubes pagaron más de 4 mil millones de libras en salarios, un 66,7% de los ingresos totales.

Para combatir las pérdidas, los clubes han usado principalmente la venta de jugadores ya que otra fuente de ingresos, como los patrocinios, se deben dividir por la cantidad de años que duren dichos acuerdos.

Según The Athletic, los clubes de la Premier creen necesario mantener salarios tan altos ya que, en caso contrario quedarían en una desventaja competitiva frente a otras ligas europeas, pero aquí la evidencia sugiere lo contrario. La Premier League tiene una abrumadora ventaja económica sobre todo el mercado europeo salvo contadas excepciones. En 2024 seis de los diez equipos que más pagaban en salarios eran ingleses, con las únicas excepciones del PSG, Real Madrid, Bayern Munich y Barcelona (este último con enormes dificultades financieras que suponen un problema hasta hoy).

La idea de aumentar el límite de pérdidas sobre los 105 millones de libras actuales choca de frente con el enorme gasto hecho por los equipos ingleses en futbolistas que por una u otra razón no han sido capaces de cumplir con las expectativas en cancha. Un fácil ejemplo de aquello es el Manchester United, equipo que en los últimos 10 años ha gastado más de 1,7 mil millones de euros en fichajes con un balance neto (ganancias menos pérdidas) de -1,24 mil millones para no conseguir ningún título importante como la Premier League o la UEFA Champions League. Es más, el United terminó la temporada pasada sin títulos, en el puesto 15 de la Premier y perdiendo la final de la Europa League con el Tottenham.

En última instancia, el Fair Play Financiero se convirtió en una paradoja para la Premier League. Incluso siendo la liga más rica del mundo moviendo miles de millones en traspasos, sueldos, transmisiones de TV, etc., sus clubes se ven obligados a perseguir rebuscados malabares financieros para evitar sanciones. Las ventas estratégicas de canteranos, los contratos XXL y algunos extraños intercambios de jugadores realzan la dicotomía entre la ambición deportiva y la sostenibilidad financiera. Este complejo entramado muestra que incluso en la cima del fútbol mundial, la gestión contable es casi tan crucial como el éxito en el campo para la supervivencia de los clubes de la mejor liga del mundo.