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11 de julio de 2025

Michael Boys, exagente FIFA, sobre el nuevo Mundial de Clubes: “Creo que desde todo punto de vista, para ser una primera edición, es tremendamente exitoso”

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Este domingo 13 de julio, el Estadio Metlife de Nueva Jersey será el escenario de la final del Mundial de Clubes. El Chelsea y el PSG, animarán la final de la primera edición en la historia que cuenta con 32 equipos de todo el orbe. El cuadro de Londres venció en semifinales por 2-0 al Fluminense. Mientras que el reciente campeón de Europa goleó 4-0 al Real Madrid.

Aunque la hegemonía de los clubes del Viejo Continente prevalece en el deporte rey, la competición ha permitido que clubes de sudamérica y Asia tengan rodaje con equipos de Europa. Y se den enfrentamientos inéditos, como el Bayern Munich frente a Boca Juniors, o el mismo Chelsea midiéndose ante el Fluminense el pasado martes.

Pero el Mundial de Clubes no ha estado libre de críticas, y ha generado distintas reacciones por la larga duración del torneo, por el estado de las canchas y la baja asistencia del público en algunos partidos. Por ejemplo, Jurgen Klopp, exentrenador del Liverpool, fue tajante en señalar que “el Mundial de Clubes es la peor idea que se ha visto en el fútbol. Es una competición inútil”.

El nuevo Mundial de Clubes tiene el visto bueno de Michael Boys

En conversación con The Clinic, Michael Boys, experto en eventos deportivos y exoficial FIFA, se refirió al nuevo formato del torneo de clubes, la elección de Estados Unidos como sede de cara a la Copa del Mundo del próximo año y a la participación de los equipos Latinoamericanos.

—Es innegable que el nuevo formato del Mundial de Clubes ha generado debate en el mundo deportivo. Para algunos es un acierto, ya que demuestra que los equipos sudamericanos o asiáticos sí le pueden hacer el peso a los europeos. Pero es evidente que muchos estadios no se han llenado. Desde su punto de vista, ¿Es un éxito o un fracaso?

—Yo creo que la línea final, desde todas las perspectivas, es exitosa. Este tipo de productos, si lo vemos como productos, hay que considerarlo contra su elemento de comparación, en este caso, el antiguo formato del Mundial de Clubes que pasaba año tras año sin pena ni gloria. Se jugaba al final del año y no tenía el interés prácticamente de nadie. Ni hablar de los clubes europeos que languidecía en función de contrato.

—¿La baja asistencia a los estadios marca un mal precedente para el Mundial del próximo año en Estados Unidos, México y Canadá? ¿Marca una antesala?

—Lo de la asistencia es relativo. Si nos vamos a la asistencia absoluta, el torneo superará los dos millones de tickets. Es una muy buena asistencia. Si lo comparamos con los Mundiales, los Juegos Olímpicos y la Eurocopa, no se queda atrás. Y repito, es una primera edición. Lo otro que es importante considerar es el tamaño de los estadios. Cuando vas a jugar a estadios que tienen capacidad para 70 o 80 mil personas, evidentemente llenar los estadios, independiente de cuan grande sea el mercado. Siempre es una complejidad.

Adicionalmente a eso, creo que hubo un ajuste no contemplado, que tiene que ver con la posibilidad de ir a Estados Unidos y moverse con la libertad y lo que uno ve con los mundiales, que las personas se mueven de una sede a otra. En este caso no era tan sencillo. El elemento de la inmigración golpeó justo en un periodo que hizo que gente se abstuviera de ir. Creo que el Mundial de Clubes fue exitoso en captar la atención de algunos de viajeros y de comunidades de expatriados, que uno los podía ver en las tribunas.

—¿Se llegó a nuevas audiencias con la llegada del Mundial de Clubes a Estados Unidos?

—Probablemente lo que va a ser más complicado a mediano y largo plazo pensando en el Mundial del próximo año, y que se ve en el fútbol de Estados Unidos, es capturar el interés del aficionado local. Porque la oferta deportiva, en materia de entretención en general, es muy grande. Entonces tu estás compitiendo con otros eventos de mucha relevancia en el mercado. En la ciudad nada se detiene, como pasa en sudamérica, porque haya un Mundial de Clubes. Se sigue jugando béisbol, se jugó la MLS y la Copa de Oro en distintas ciudades.

Por muy grande que sea el mercado hay mucha competencia. Y eso hace que sea difícil capturar la audiencia local. Aun así, las audiencias televisivas han sido un éxito en todo el mundo. El torneo prendió y eso también se puede ver en la conversación: lo que ha pasado, a quiénes les fue bien, mal, los jugadores, etc. Eso es muy positivo para el producto.

—¿Fue un acierto su elección como sede?

—Yo creo que fue un acierto la elección de la sede. Hay muchas consideraciones. Lo primero es que hay que generar ambiente para el Mundial, que es el gran producto de FIFA. Históricamente había un torneo previo, la Copa Confederaciones, que alguna vez jugó Chile. De hecho, jugamos la última edición antes de Rusia 2018. Era una instancia de prueba, de testeo y de generación de ambiente un año antes del Mundial. Después en el caso de Catar, se eliminó ese torneo porque traía un desgaste parecido al del Mundial de Clubes: poca audiencia e interés. Y se generó la Arab Cup, que se jugó el año previo a Catar 2022 como un test event. Eso es necesario, por no decir imprescindible, por un tema logístico y operativo para probar venues, adaptaciones. Y para generar ambiente. Desde esa perspectiva fue acertado.

—¿Fue muy brusco el aumento de ocho a 32 equipos en términos logísticos? ¿O era un cambio necesario para hacer un torneo competitivo a escala global?

—La FIFA agarró el antiguo Mundial de Clubes y lo transformó en un producto completamente nuevo. Muchísimo más vendedor y que ha enganchado más a la audiencia. Los clubes europeos que no avanzaron a la fase final y se lamentaron bastante, por lo que hay un componente deportivo importante. Les importa que les vaya bien. Y ni hablar los sudamericanos. Los otros equipos están un poco más atrás, aunque el Monterrey y el Al Hilal hicieron campañas interesantes, y muestran que algo hay para competir desde las demás confederaciones. Creo que desde todo punto de vista, para ser una primera edición, es tremendamente exitoso.

La FIFA tiene un ‘productazo’. Antes tenía un lastre, porque el Mundial de Clubes se había quedado pegado, la verdad nadie le veía valor. Ni las cadenas de televisión, los clubes, la federaciones. Ahora tiene un producto con el cual puede construir hacia adelante. Además de que generó una cantidad de ingresos nuevos tremendo para la FIFA, que en este caso, a diferencia de los mundiales en donde los premios que se reparten van destinados a las federaciones, las ganancias van orientadas al desarrollo de los clubes.

—Si se toma en cuenta que River, Boca, y Palmeiras son los que más público han llevado, y el Mundial del 2030 se jugará en nuestro continente, ¿es un torneo pensado en los equipos sudamericanos?

—Los equipos sudamericanos demostraron ser competitivos. Obviamente cuando tres de los cuatro equipos son de Europa, no puedes decir que sudamérica volvió a equipararlos en lo deportivo. Fueron competitivos los cuatro equipos de Brasil que avanzaron a la segunda ronda. River y Boca pelearon hasta el último minuto para pasar de fase. Y creo que algunos clubes como el Monterrey, el Al Hilal, el mismo Inter de Miami que clasificó y algunos equipos de la MLS, pueden llegar a ser competitivos.