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18 de septiembre de 2025El vacío que dejó Eduardo Bonvallet a 10 años de su partida (y que nadie ha podido llenar): “No hay un comunicador que tenga esa potencia frente al micrófono”
El viernes 18 de septiembre de 2015, Chile recibió una noticia que conmocionó al país. Esa mañana, Eduardo Bonvallet fue encontrado muerto en una habitación del Hotel Los Nogales, en la comuna de Providencia. Tenía 60 años. Aquellas Fiestas Patrias quedaron marcadas por su partida, la de una figura central en el periodismo deportivo chileno que modificó la forma de comunicar y de entender el fútbol.
El funeral del exseleccionado nacional se realizó en el Parque del Recuerdo, donde una multitud acudió a despedirlo. Su muerte repentina, que se supo con el correr de las horas, fue un suicidio que generó un impacto profundo en hinchas y colegas. A diez años de su deceso, su recuerdo se mantiene vigente. En medio de la crisis actual del fútbol chileno, su ausencia sigue siendo mencionada por comunicadores que destacan el vacío que dejó su estilo directo y controversial.
El vacío que dejó el “Gurú”
La influencia de Eduardo Bonvallet trascendió por diferentes generaciones de comunicadores y jugadores de fútbol. Uno que lo conoce bien es Cristián Peñailillo, su compañero de mil batallas en Terra de Gurú y en Radio la Clave.
El “Chico”, en conversación con The Clinic, afirma que el legado del exselecionado nacional perdurará por siempre. “Evidentemente uno mira hacia atrás y se da cuenta de todo lo que hizo Eduardo en las comunicaciones. Fue derechamente un adelantado, alguien que cambió la forma de hablar en un micrófono y de comentar fútbol. Y también en el análisis de la contingencia del país”.
Según Peñailillo, Bonvallet fue tremendamente transversal en el impacto que sus mensajes motivacionales tenían en la ciudadanía. “Sus monólogos, que eran verdaderos stand up, un adelantado también en ese sentido, marcaron a muchas generaciones. Muchachos jóvenes que estaban estudiando, que a través de ese mensaje, de esa arenga, ese ‘mirate al espejo y di que soy el mejor aunque no lo seas, caló profundamente en una generación de muchachos y muchachas que escuchaban a Eduardo permanentemente en la radio en la mañana y en el mediodía.
Y agrega: “Uno hasta el día de hoy se encuentra en la calle con gente que agradece a Eduardo, que fue un pilar para sacar una carrera, a buscar un trabajo, tener la voluntad de levantarse cuando estás triste, cuando tuviste una pérdida. Eso es algo súper potente, que hasta el día de hoy se le reconoce”.
Otro aspecto del “Gurú” fue su sentido de pertenencia a selección chilena. Peñailillo coincide en que Bonvallet fue importante en ese sentido. “Eduardo nos enseñó a querer a la selección, de vestirte de rojo y decir sin tapujos que esto estaba todo mal, que había que cambiarlo. Que había gente en las comunicaciones y en distintas áreas de nuestro país que no era la adecuada. Que se robaba, la droga marcó una época también en la historia del fútbol. Todos estos mensajes y discursos que desarrolló a lo largo de su carrera, marcan lo que es y lo que fue el legado de Eduardo”.

Un estilo único y frontal
Eduardo Bonvallet nunca tuvo reparos en decir lo que pensaba, y esa franqueza es parte de lo que aún lo mantiene en la memoria de muchos. Peñailillo asegura que Bonvallet: “fue un hombre que no tuvo miedo de pelear con los poderosos. De 34 querellas perdió una. Y la perdió porque no tenía la plata para pagarle la indemnización a un señor del mundo de la política. A través del micrófono, cambió la forma de comentar, de hacer periodismo, de hablar de fútbol, de decir las cosas de frente y de denunciar a los delincuentes que pasaron por el fútbol”.
“Hoy, uno mira y se da cuenta que la forma en que se hace el periodismo, cómo se analizan los partidos y cómo se comenta de fútbol en radio y en televisión, tiene ese tinte que generó el cambio que marcó Eduardo. Se habla sin tapujos, las denuncias cada vez son más permanentes y constantes. Pero hay algo en lo que no se va a poder igualar la figura de Eduardo: el peso que tenía él”, añade.
El “Chico” incluso comenta que dos seleccionados de la generación dorada le reconocieron que desde chico escuchaban a Bonvallet, y después posteriormente cuando eran futbolistas.
“Te vas dando cuenta de un panorama que fue transversal: a la gente que no era cercana al fútbol, le llegaba su mensaje. A la gente que le gustaba el fútbol, comenzó a entender. Y además de entender, supieron diferenciar quiénes eran los buenos y los malos, los dirigentes y la gente que se rodeaba en el fútbol”, sostiene Peñailillo.
El periodista de Radio La Clave enfatiza que Bonvallet fue un adelantado en las comunicaciones. “Eduardo era capaz de hablar de lo humano, lo divino, de la tristeza. En su última etapa se dio el lujo de armar el mejor equipo chileno de todos los tiempos, quién fue el mejor de la historia, y hablar de los mejores equipos del mundo que a él le habían dejado algo.
Según el “Chico” el legado de Bonvallet perdura a 10 años de su partida. “Siento que Eduardo está más presente que nunca. Lamentablemente, sin esa voz potente, amenazante, denunciante que tenía Eduardo, hoy el fútbol chileno es un descalabro, un despelote, con dirigentes ineptos que están rodeados de personajes de dudosa reputación. Si Eduardo hubiese estado con vida, no tendrían el poder que tienen hoy. Lo mismo con los representantes de futbolistas, que hoy son dueños de clubes, hacen negocios a costa del beneficio propio y no del de la industria“.
“A nadie le parecía indiferente su mensaje, para alabarlo o criticarlo”
Marco Sotomayor trabajó en dos diferentes etapas con Eduardo Bonvallet. Primero entre los años 1996 y 1997 en Radio Nacional y en La Red, y después entre el 2012 y 2013 en Terra. “Fueron cuatro años en definitiva”, cuenta.
“Los dos primeros años fueron los más importantes y que marcaron la carrera de Eduardo Bonvallet. Lo que hizo Eduardo fue romper con los paradigmas que habían en los medios de comunicación, básicamente por la autocensura que arrastrábamos después de 17 años de dictadura. Muchos medios no asumieron que estábamos en democracia.
“Entonces llega un exfutbolista que les decía ‘desde la A a la Z’ a los dirigentes deportivos, a los jugadores, a los políticos y a los empresarios. Porque a Eduardo, cuando había que pegarle un palo a alguien, o había que hacer una crítica, le daba lo mismo si era el Presidente de la República o el lateral derecho de Tricolor de Paine. Hablaba con la misma intensidad. Ese estilo de Eduardo cambió los paradigmas en el periodismo chileno, en las comunicaciones. Y Eduardo no era periodista”, recalca Sotomayor a The Clinic.
El periodista deportivo dice que salieron muchos comunicadores con un estilo parecido: “hubo muchos clones de Bonvallet. Uno lo que tiene que buscar es un estilo personal: el estilo es la persona, dice un viejo adagio”.
“Eduardo consiguió algo que yo no he visto ni percibido en otros comunicadores o periodistas, él no dejaba a nadie indiferente. Mucha gente adoraba el mensaje de Eduardo Bonvallet. Otra gente no, pero a nadie le parecía indiferente su mensaje, para alabarlo o criticarlo. Eso creo que es un mérito que insisto, no he visto. Me parece que en Chile no hay un comunicador que tenga, o que haya mostrado esa potencia frente al micrófono o a las cámaras para que todo Chile hablara de él, para bien o para mal“, cierra Marco Sotomayor.

Un antes y un después del periodismo
Rodrigo Sepúlveda compartió en varias instancias con Eduardo Bonvallet, y no oculta su agradecimiento con el “Gurú”, quien lo guió en sus primeros años en los medios de comunicación. Para él Bonvallet era único por “sus comentarios, lo directo, lo sincero, lo rupturista, lo frontal, lo simpático, lo duro. Fue un comentarista muy distinto a la época, un genio. Un tipo que podía hacer un show“.
Y agrega: “Mi admiración y agradecimiento absoluto. Un tipo creativo, locuaz, muy vivo, muy analítico del fútbol, con buenas fuentes y con un equipo maravilloso que construyó él. Hasta el día de hoy seguimos, y como va a ser hasta siempre, recordando su nombre”.
Sepúlveda destaca que el legado de Eduardo Bonvallet es importante porque “hay un antes y un después” del periodismo. “Él, no siendo periodista, fue capaz de decir muchas verdades y destaparlas. Y luchando a veces contra personas tremendamente importantes en el país”.
El conductor de Meganoticias Alerta cuenta que Bonvallet fue una persona muy generosa con él. “Sin conocerme me dejó en la Radio Nacional cuando yo era muy niño. Casi después de un mes estando en la radio me llevó a La Red para hacer las Clasificatorias de Francia 98. Después me llevó a la Radio Cero, me dio la oportunidad de conducir programas, de editar, de cubrir a la selección chilena, a Unión Española, a la U. De estar con él, de aprender a su lado, fue un tipo tremendamente generoso, por eso hasta el día de mi muerte yo siempre lo voy a recordar con amor, con generosidad, con mucho cariño y con un agradecimiento eterno“, cierra.
















